Reseña del libro Los historiadores marxistas británicos de Harvey J. Kaye (1984)

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  Universidad Nacional de Colombia Maestría en Historia Seminario Teórico I Mauricio Archila Kevin Enrique Ramírez Cáceres Ficha bibliográfica: Harvey J. Kaye, (1989), [1984]. Los historiadores marxistas británicos. Un análisis introductorio . Zaragoza: Prensas Universitarias. Presentación del autor:  Harvey J Kaye (1949) es un historiador y sociólogo estadounidense quien además de ser profesor, es actualmente director del Center for History and Social Change en la Universidad de Wisconsin-Green Bay. Entre sus obras de carácter político destacan Thomas Paine and the Promise of America (2005) y Why Do Ruling Classes Fear History?, and Other Questions  (1996). Su interés por los historiadores marxistas británicos se evidencia no solamente en este libro sino también en su participación en obras sobre George Rudé y E.P. Thompson. Síntesis: El libro presenta a cinco historiadores (Dobb, Hilton, Hill, Hobsbaw y Thompson), los cuales Kaye considera como los más influyentes entre los historiadores marxistas británicos, esta selección la justifica afirmando que estos no solamente han hecho importantes aportes individuales a los estudios históricos sino que también los han realizado colectivamente tanto a la historia como a la teoría social. También destaca que aunque ellos han trabajo distintos periodos históricos, comparten en primer lugar, la superación del determinismo económico que caracterizó a los primeros estudios marxistas, y en segundo lugar, han desarrollado el marxismo como teoría para la determinación de clases, la cual precisa que la lucha de clases tiene un papel fundamental en el desarrollo del proceso histórico. Finalmente destaca que estos historiadores se reunieron en la revista Past and Present   fundada en 1952, además todos se encontraban afiliados al Partido Comunista, lo que cambió con la violenta invasión por parte de la Unión Soviética a Hungría en 1956, que provocó que miles abandonaran la militancia, permaneciendo del grupo de historiadores solamente Dobb y Hobsbawm. El primer estudio es Maurice Dobb y el debate sobre la transición al capitalismo , centrando su análisis en su obra Studies In The Development Of Capitalism (1946), en este Dobb inicia exponiendo su definición de capitalismo, como es de esperarse adopta la definición propuesta por Marx, siendo definida como: “‘un modo de producción particular’, entendido no como el mero estado de la técni ca, es decir, el ‘estado de las fuerzas productivas’ sino ‘la forma en que se poseían lo medios de producción y las relaciones sociales entre los hombres resultantes de sus conexiones en el proceso de producción’” (Pág. 32). De tal manera,  para responder a los orígenes del capitalismo, este menciona que la desintegración del sistema feudal se debió a las características inherentes de su modo de producción, aunque admite que el proceso fue acelerado por el capitalismo. Esto se evidencia en que los señores feudales exigían cada vez mayores contribuciones al campesinado para financiar sus actividades militares, pero el modo de producción era ineficiente, producía pocos excedentes, por lo cual, el aumento de las    2 demandas provocó el abandono de tierras y disminuyendo aún más la productividad, proceso que tuvo como resultado la crisis feudal del siglo XIV, y el cambio en las relaciones de producción. El ascenso del capitalismo, de acuerdo con Dobb, se divide en dos fases: la acumulación primitiva, y la conversión de este acumulado en la inversión industrial, por lo cual, afirma que el desarrollo de relaciones capitalistas en la agricultura y en la industria, sumado al surgimiento de la clase capitalista, fueron los motivos de las revueltas en Inglaterra en el siglo XVII en las que fueron sustituidas la estructura social y el modo de producción feudal, siendo reemplazada por el capitalista. Kaye al realizar un balance del trabajo realizado por Dobb en particular en su libro Studies , destaca que aunque ahora puede parecer no ser tan innovador, en 1946, año de su publicación, si lo fue, debido al criterio utilizado por el autor, ya que iba más allá del análisis económico, puesto que se centraba en una perspectiva político-económica más amplia, en donde era fundamental evidenciar los cambios en los modos y relaciones de producción históricamente específicos. El tercer capítulo, Rodney Hilton: El feudalismo y el campesinado inglés , Kaye lo destaca como el historiador marxista británico que más ha estudiado la historia de la edad media y el feudalismo. El autor desea destacar que la obra de Hilton se diferencia de los demás estudios medievales en que no maneja una concepción estática y estable de la sociedad medieval, sino que por el contrario, ha contribuido a reconceptualizar el feudalismo al tomarlo como un orden de lucha e inquietud. Hilton no está de acuerdo con aquellos que definen que el feudalismo se caracterizaba por la lucha entre la misma clase señorial por obtener los excedentes de la producción campesina. Ya que, de acuerdo con él, esta lucha no era al interior de esta clase sino que se encontraba en la necesidad de mantener sometido al campesinado, siendo esta una lucha entre la clase señorial y la clase campesina por el control de la renta, lo cual implica que el campesinado no aceptaba pasivamente estas condiciones. Esta resistencia se manifestó por medio de los movimientos campesinos, cuyas demandas eran peticiones por tierra y libertad además de exigir la reducción o abolición de las diversas rentas y servicios que debían pagar. En el contexto de Inglaterra, Hilton reseña el levantamiento de 1381, en donde los campesinos y artesanos rebeldes, quienes se encontraban influidos por la tradición cristiana radical, no lograron sus objetivos, establecer una monarquía popular e igualitaria, aún así, logró afectar las relaciones feudales, que contribuyeron al establecimiento del capitalismo agrario, que llevaría a su vez, al industrial. En conclusión, para Kaye los aportes de Hilton fueron principalmente su análisis dinámico del feudalismo enmarcado en una lucha de clases, por lo cual, demuestra que los campesinos no fueron unos simples y pasivos agricultores, sino que se desenvolvieron como un agente histórico, en su sentido político. Para Hilton el papel de los movimientos campesinos tuvo un papel fundamental en el desarrollo del capitalismo: “ la oposición campesina fue de crucial importancia para el desarrollo de los pastizales comunes rurales, y el incremento del status y de las posesiones libres, la liberalización de las economías campesinas y artesanas para el desarrollo de la producción de bienes y más tarde para la aparición del empresario del capitalista ” (Pág.88).  El cuarto capítulo es Christopher Hill: La revolución inglesa , Kaye inicia lanzando una importante valoración sobre la obra de Hill, ya que por la cantidad y calidad de su obra, lo considera uno de los mejores historiadores anglófonos del siglo XX. El autor menciona que Hill continuó los estudios sobre la transición del feudalismo al capitalismo, pero se centró en la revolución inglesa del siglo XVII. Hill parte de la premisa de que esta fue una revolución social, y burguesa, aunque    3 no lo fue conscientemente, que le dio un gran impulso al desarrollo del capitalismo. Además, añade que fue una revolución con carácter democrático pero que en estos objetivos fue una derrota. Kaye destaca que la obra de Hill tiene la particularidad de haber desarrollado una interpretación social de esta revolución, es decir que no se limita a ser política, económica o religiosa, sino que logra integrar todos estos elementos. Respecto a este enfoque, Hill comentó lo siguiente: “debemos ampliar nuestra perspectiva para poder abarcar toda actividad de la sociedad. Un suceso tan complejo como es una revolución debe ser considerado en su totalidad. Grandes masas de hombres y mujeres fueron arrastrados a la acción política por causa de sus ideales religiosos y políticos además de por necesidades económicas” (Pág. 100 -101). Finalmente, Kaye destaca el impacto de la obra de Hill en la teoría de los historiadores británicos, evidenciando la intención superar el modelo base-estructura y el determinismo económico, por medio del análisis de la “totalidad de la vida”, es decir que deben también incluirse elementos tales como la cultura y las ideas en el análisis de la lucha de clases. El quinto capítulo, Eric Hobsbawm: trabajadores, campesinos e historia mundial  , al cual Kaye califica como el principal historiador marxista activo, destaca los múltiples campos de estudio que tuvo, siendo estos, historia sobre la clase obrera y campesina, además de la historia mundial. Uno de las investigaciones más importante de Hobsbawm, realizada en colaboración George Rudé, fue El Capitán Swing   (1978) el cual trata sobre la aparición del fenómeno ludita en la Inglaterra del siglo XIX, en el cual los obreros destruían las máquinas de hilar, pero como afirma el autor, esto no fue debido al rechazo a la mecanización sino era una manera de presionar a los patrones, en especial en regiones en la que las máquinas habían representado perdidas de empleo y reducción en los niveles de vida. Otro de los campos de estudio de Hobsbawm fue el referente a los denominados Rebeldes Primitivos (1968) el cual analiza el bandolerismo “tipo Robin   Hood” al que denomina como una forma “arcaica“ de  los movimientos sociales, siento estos característicos de las zonas rurales y urbanas en la era pre industrial. Pero, aclara que no todo bandolero es social, estos se diferencian de los criminales rurales por la relación que establecen con la comunidad campesina quien los califica como “héroes” “luchadores” “vengadores”, etc. Hobsbawm fue un historiador que no se cerró en el habitual eurocentrismo, que podría decirse caracterizó el trabajo de sus colegas, ya que viajó a Suramérica y publicó diversos ensayos que versaban, por ejemplo, sobre las características “neo - feudales del Perú” o del movimiento campesino en Colombia.  En definitiva, Kaye valora la obra de Hobsbawm que aunque ha sido el más reacio a abandonar el modelo base-estructura, realizó importantes aportes a las teorías de la determinación y lucha de clases. En el sexto capítulo, E.P. Thompson: la formación de la clase trabajadora inglesa , Kaye comenta que seguramente es el historiador marxista británico más conocido y polémico. El autor realiza una breve reseña de cada capítulo de su libro principal The Making of the English Working Class (1963) , el cual versa sobre la formación de la clase obrera en Inglaterra durante el periodo de 1790-1830, en donde aparecería la conciencia de clase, siendo este un proceso que tuvo como resultado la formación del cartismo, el primer partido político obrero. Sin embargo, Kaye destaca que no solamente es un trabajo histórico, pues también trata elementos de teoría, y también incluye una crítica política dirigida tanto a la antigua como a la nueva izquierda debido al elitismo intelectual de estos. En cuanto a la teoría, Thompson, al igual que el resto de sus compañeros historiadores, critica el determinismo económico, pero en particular porque este niega la acción humana, y argumenta que el marxismo debe entenderse como una teoría de la historia, no    4 como leyes de la historia en la que los seres humanos experimentan patrones de desarrollo predeterminados. Respeto a la conformación de la conciencia de clase, Thompson comenta que la experiencia de clase se encuentra en gran medida determinada por las relaciones productivas en las que el individuo nace o en las que entra por voluntad propi a: “la conciencia de clase es la manera en la que tales experiencias se manejan en términos culturales: encarnadas en tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales” (Pág. 162). Kaye también destaca la disputa que Thompson estableció con el althusserianismo en su libro Miseria de la teoría  (1978) la cual califica como similar al funcionalismo estructural de Parsons o incluso al marxismo ortodoxo stalinista, ya que como se había mencionado anteriormente, se niega la acción humana en la historia. En el último capítulo Kaye realiza un balance de las contribuciones colectivas de estos historiadores, señala en primera instancia que no existe una ruptura entre Dobb y Thompson, ya que el cambio de énfasis en la economía política hacia un análisis social centrado en la cultura, no significa necesariamente que existan rupturas problemáticas. Ya que entre Dobb y los historiadores más jóvenes mantuvieron el esfuerzo de realizar una historia desde el análisis de la lucha de clases y el desarrollo histórico. Finalmente, el autor cierra el libro mencionado que el legado de la obra de los historiadores marxistas británicos llevó hacia una reevalución de la idea de clase, de manera que no se pueden aplicar las dicotomías de clase objetiva-subjetiva, clase en sí-para sí y la relativa a la conciencia de clase verdadera y falsa. Pero para Kaye, a pesar de los importantes avances realizados por estos, aún queda mucho por investigar y analizar respecto a la lucha de clases. Examen crítico: El libro de kaye, cumple con los objetivos que se propone, siendo este un análisis introductorio de la escuela marxista británica, expone a cinco de los principales historiadores marxistas que la componen, justificando su selección, de manera que aborda a cada uno, en primer lugar, realizando una breve biografía que explica no solo datos personales sino que también expone la trayectoria académica de cada uno, destaca que al Kaye ser estadounidense, viajó a Inglaterra en 1983 para entrevistarse con Hill, Hilton, y los esposos Thompson, además, los dos primeros leyeron y revisaron partes del manuscrito, de tal manera que tener algunas sugerencias directas por parte de estos historiadores le agrega valor a la obra. Luego de exponer la biografía, Kaye procede a identificar los elementos principales de su obra, centrándose en uno o dos de los libros que considera más representativo de cada uno. Pero este no se centra exclusivamente en estos autores, ya que el autor intenta contextualizar los debates en los que se vieron inmersas sus obras, por lo que se mencionan otros autores y libros relacionados que permiten observar distintas posturas, aunque cabe criticarse, que se encuentran bastante encerrados en un debate entre marxistas que excluye otras perspectivas que permitirían enriquecer las cuestiones discutidas. El autor plantea constantemente la relación entre la obra y pensamiento de estos historiadores, por lo que se expone una narrativa coherente, que permite observar las innovaciones y aportes realizados por cinco de los más destacados historiadores marxistas británicos (puede mencionarse que la obra del historiador Christopher Hill, en su estudio de la revolución inglesa que recoge elementos culturales y de las ideas fue la que más llamó mi atención). Puede mencionarse que acercarse a la historia de la
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