G.W.F. Hegel: Ciencia de la lógica (Primera parte)(Traductor Rodolfo Mondolfo)

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G.W.F. Hegel: Ciencia de la lógica (Primera parte)(Traductor Rodolfo Mondolfo)
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  G. W. F. HEGEL CIENCIA DE LA LÓGICA PRIMERA PARTE Traducción directa del alemán de AUGUSTA Y RODOLFO MONDOLFO Prólogo de Rodolfo Mondolfo  Libera los Libros El Saber es de Todos, Traspasalo. Digital, papel, hablado.   EDICIONES SOLAR  Título del srcinal alemán; WISSENSCHAFT DER LOGIK (Verlag von Félix Meiner in Leipzig, 1948) l edición castellana: Librería Hachette, agosto 1956 2edición castellana: Ediciones Solar S. A.. julio 1968 3edición castellana: Ediciones Solar S.A., enero 1974 4Edición castellana: Ediciones Solar S. A. julio 1970 5Edición castellana: Ediciones Solar S.A.. marzo 1982 aa a a a  PROLOGO A PESAR   de la importancia que tiene entre las obras hegelianas la  Wissenschaft der Logik   (Ciencia de la Lógica), no existía hasta una fecha no lejana (1929) sino una única traducción: la versión italiana, excelente por cierto, de Ar-turo Moni (Bari, Laterza, 1925, en tres tomos), a la que se agregó, en la fecha indicada, la inglesa de Johnston y Strutbers, seguida por la francesa de S. Jankélévitch (París, Aubier, 1947-1949). Todas las traducciones hasta entonces publicadas (francés, inglés, castellano, etc.) que se conocían con el título de Lógica de Hegel  ,  provenían de la exposición más breve y sintética que constituye la primera parte de la Enzyklopädie der  philosophischen Wissenschaften im Grundrisse (Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas en compendio), publicada por  Hegel en 1811, y ampliada sucesivamente por él mismo en la segunda edición de 1821 y en la tercera de 1830, y por sus discípulos Von Henning, Michelet y Botoumann en la edición de 1832-45 que suele llamarse La Gran Enciclopedia  , y contiene los agregados (Zusätze) introducidos por los tres discípulos mencionados utilizando apuntes de las clases,  preparados por el autor o recogidos por alumnos .  Incluso la muy conocida traducción francesa de Augusto Véra (Logique de Hegel, traduite pour la premiére fois et accompagnée d'un commentaire perpétuel, Paris, Ladrange, 1859, en 2 vols.; 2 ed. Germer Bailliére, 1874), ha sido hecha sobre la primera parte de la Enciclopedia,  siguiendo ( 8 a ) la edición de Voz Henning (primera parte de la Gran Enciclopedia), a cuyos agregados añadió Véra sus propios comentarios, resumiendo  partes de la obra mayor. Versiones de la primera parte de la Enciclopedia  son igualmente las traducciones españolas de la Lógica (de A. M. Fabié, 1172; de Antonio Zozaya, 1892; y de Ovejero y Maury, 1 y 2ª edición sin fecha, 3 de 1918 y de 1944). ª   No es dificil comprender porqué la Ciencia de la Lógica no tuvo, antes de las traducciones indicadas, otra traducción íntegra que la italiana de Moni, precedida únicamente por la traducción y el resumen de unas  pocas panes al inglés por obra de Stirling (The Secret of Hegel,  London, 1865; 21 edición 1898). La redacción de la lógica contenida en la primera parte de la Enciclopedia tenía la ventaja de ofrecer,  junto con las otras dos partes, todo el sistema hegeliano; y aun cuando se la publicaba aislada, ofrecía una exposición sintética más breve y accesible, que podía satisfacer con menor esfuerzo las exigencias del  público culto en general, mientras los especialistas podían y debían acudir, para la exposición más amplia  y profundizada (naturalmente más difícil) al texto alemán original. Además, las partes de crítica de las ciencias contemporáneas (matemáticas y naturales) ampliamente desarrolladas en la Ciencia de la Lógica, envejecían en ciertos aspectos, frente a los progresos continuos de la ciencia. Sin embargo, en la serie de las obras de Hegel, la Ciencia de la Lógica tiene, como hemos dicho, un lugar muy destacado. Después de la Fenomenología del Espíritu (1807), presentada por Hegel, en el subtítulo, como primera parte del sistema de la ciencia , la Ciencia de la Lógica, escrita entre 1812 y 1816, debía, por expresa declaración del Prefacio de la primera edición, constituir la segunda parte, juntamente con la Filosofía de la naturaleza  y la Filosofía del espíritu, que debían seguirla. Pero al suprimir,  para la (9)  segunda edición de la Fenomenología (edición póstuma, en 1832), el subtítulo mencionado Hegel ya parecía considerar esta obra como una introducción, más bien que como la primera parte del sistema de la ciencia.  El sistema, en su consideración más madura, que resulta de la misma estructura de la Enciclopedia, quedaba constituido por dos partes, una racional  —la Lógica o ciencia del espíritu puro o de la idea en sí—, y una real, o ciencia de la realización del espíritu y la Idea, distinta en la realización natural (Filosofía de la naturaleza, en que la Idea sale de sí misma) y realización espiritual (Filosofía del Espíritu, en que la Idea vuelve a sí misma.)  Este plan de desarrollo del sistema de Hegel, por su expresa declaración ,  se realizó íntegramente sólo en la forma más sintética, de la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas.  El desarrollo más amplio, que se había iniciado —después de la Fenomenología— con la Ciencia de la Lógica, no se realizó en proporciones correspondientes en lo que respecta a las otras dos partes, sino únicamente, como observa Croce en su  prefacio a su traducción de la Enciclopedia, en lo que se refiere a la sección de la filosofía del espíritu, constituida por la Filosofía del derecho (1821). 2  La exposición más amplia del sistema quedó así interrumpida y limitada a la Fenomenología  y a la Ciencia de la Lógica. Y aun cuando pueda aceptarse la observación de Croce, de que en cada uno de los libros de Hegel se encuentra siempre todo lo que hay de sustancial y duradero en su pensamiento , sin embargo, cabe reconocer, en la misma 3 1 Véase la nota al primer prefacio de la Ciencia de la Lógica, agregada a la 2* edición, probablemente en la misma fecha del segundo  prefacio (noviembre de 1831). La 2* edición apareció (1832) con carácter póstumo. 2 Véase. la nota al primer prefacio de la Ciencia de la Lógica, citada en nuestra nota anterior. 3 Prefacio citado de la  Enciclopedia. (10) vinculación mutua de las dos obras mencionadas, una distinción esencial entre ellas: la Fenomenología contiene en cieno modo la gnoseología hegeliana; la Ciencia de la Ló- gica, la metafísica. Hay que diferenciar, por lo tanto, radicalmente esta lógica de la lógica formal, tradicional; y en esta diferencia estriba justamente la gran importancia Filo-sófica de este libro en el sistema de Hegel, y el interés fun-damental que presenta su estudio, aun cuando implique la exigencia de afrontar y superar graves dificultades de lectura e interpretación.   Para volver menos difícil la tarea del lector, y ofrecerle desde ahora una orientación, me parece oportuno dar en este prólogo una rápida síntesis de la Fenomenología  y de la Ciencia de la Lógica que, al informar acerca de su contenido esencial, muestre su vinculación recíproca, y permita vislumbrar la relación que van a tener con ellas las otras partes del sistema, es decir, la filosofía de la naturaleza y la filosofía del espíritu.  La Fenomenología quiere señalar en el prefacio el alejamiento de Hegel con respecto a la filosofía romántica e imaginativa de Schelling, oponiéndole la filosofía especulativa, que debe ser ciencia y no  simple amor a la ciencia. Los discípulos de Schelling creen que la verdad no debe ser objeto de comprensión, sino de contemplación y entusiasmo; adoran un absoluto en cuya unidad todas las cosas se vuelven idénticas, así como en la oscuridad nocturna todos los gatos son pardos. Pero la filoso la no debe  poner inicialmente lo absoluto, sino mostrar cómo deviene y se crea; porque lo absoluto no es sustancia dada de inmediato, sino sujeto que realiza su concepto. Lo absoluto convertido en real es para Hegel el espíritu; y la Fenomenología va a mostrar el conocimiento que el espíritu logra progresivamente de sí mismo.  Punto de partida, para el espíritu individual así como para el universal (Weltgeist), es la conciencia empírica del mundo (11)  sensible; de ella surge la autoconciencia, y luego la razón, y por fin el espíritu, en un movimiento progresivo, en que el grado inferior queda eliminado y conservado al mismo tiempo, es decir superado (aufgehoben) en una realización más elevada.  El conocimiento inicial, el del ser inmediato, ofrece una apariencia de ser; una apariencia que, de acuerdo con la observación de Heráclito, se convierte sin cesar en su opuesto: el día en la noche, el calor en frío, etcétera. Pero la conciencia no acepta pasivamente las apariencias inmediatas, sino que las reúne en grupos, y así logra la percepción (Wahrnehmung aprehensión de lo verdadero), en que las relaciones recíprocas entre las apariencias resultan más verdaderas que las apariencias mismas_ Surge así el esfuerzo por aprehender la relación entre los objetos diferentes, y esto es el intelecto (Verstand), tentativa de comprensión que en el cambio incesante quiere encontrar la ley del cambio, siempre idéntica a sí misma.  En este esfuerzo de coordinación, la conciencia se ha vuelto activa, y se da cuenta de que ella es la autora de la organización de las intuiciones; y con eso logra no solamente un conocimiento más hondo de las cosas, sino también una revelación de sí misma: la autoconciencia (Seibsbewusstsein); Se toma a sí misma por objeto; pero en eso experimenta la inquietud de salir de la subjetividad y alcanzar la certeza de que el no  yo (objeto) es idéntico al yo (sujeto). En esta fase se llama razón (Vernunft): esfuerzo por explicar el objeto por medio del pensamiento.  Investigando la interioridad del mundo, la razón descubre que las cosas son verdaderas sólo en cuanto se reducen a conceptos o leyes; pero la ley, que era hipotética y a posteriori  para el intelecto, se vuelve necesaria y a priori  para la razón, que se afirma soberana en la intuición de las leyes. Lo que tiene que ser, existe efectivamente (Was sein sell, (12) ist in der Tat auch); esta fórmula de la Fenomenología  prepara la  posterior: lo que es racional es real y viceversa, que aparece por primera vez en el Prefacio de la Filosofía del Derecho (1821, pág. XIX), y se repite en la Enciclopedia (§ 6, Zusatz). Sin embargo, Hegel admite también en la Fenomenología la existencia de lo irracional, y cierta refractariedad de la naturaleza con respecto a la razón. El pensamiento quiere imprimir su sello sobre el mundo, quiere objetivarse en la creación de la civilización; y en esta tentativa cae en errores; pero a través de ellos se realiza un orden social: la razón se convierte en realidad objetiva, es decir, en espíritu.  Hegel examina esta realización del espíritu en el mundo moral, la familia y la sociedad, a través de los conflictos, errores y fracasos que aparecen en la vida y la historia. Considera la autonomía que el espíritu logra en la moralidad, el tramito de la vida individual a la vida moral colectiva, donde los hombres viven unos para otros y realizan así lo absoluto, el reino de Dios. Llegamos de esta manera a la religión, en cuyo desarrollo Hegel distingue tres momentos: religión de la naturaleza, religión del arte (la de Grecia), y religión de la interiorización del espíritu o revelación interior de Dios (cristianismo).  Pero también esta religión manifestada debe purificarse de las representaciones, los símbolos y los mitos; debe llegar al saber absoluto, en el cual el espíritu no admite otra verdad que la engendrada por su  propio movimiento. Con esto termina la Fenomenología,  y empieza la ciencia del espíritu puro, es decir, la Ciencia de la Lógica, a la que debían seguir las ciencias del espíritu realizado, o filosofía de la naturaleza y filosofía del espíritu, desarrolladas luego solamente en la Enciclopedia.  La historia subjetiva, cuyo desarrollo Hegel había reconstruido en la Fenomenología, va a tener su paralelo en la historia objetiva reconstruida por (  13) el sistema de la ciencia, en la lógica, la filosofía de la naturaleza y la del espíritu.  La nueva lógica con que Hegel (Cfr. el Prefacio) quiere sustituir la tradicional, se plantea, como dice la Introducción, el problema procedente de la gnoseología kantiana, cuyo dualismo, de pensamiento y ser, cerraba el tránsito de nuestra conciencia al ser en sí (noúmeno).  Hegel rechaza ese dualismo y el  fantasma de lo incognoscible; el pensamiento es el ser o noúmeno verdadero. Sin embargo, debemos conocerlo; lo que no se logra con aceptar empíricamente las determinaciones del pensamiento, ofrecidas por la lógica tradicional, sino con engendrarlas y coordinarlas- mediante el movimiento dialéctico del pensamiento mismo. Así como la Fenomenología ha mostrado que cada forma de la conciencia, al realizarse, se niega  para resurgir más rica en la negación de la negación, del mismo modo la Lógica debe mostrar el mismo movimiento dialéctico en el sistema de las categorías del pensamiento puro, cuya cadena no se desarrolla por
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