CONDICIONES DIGNAS DE LA LABOR DOCENTE EN EL SIGLO XXI..pdf

23 pages
10 views
of 23

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Share
Description
Download CONDICIONES DIGNAS DE LA LABOR DOCENTE EN EL SIGLO XXI..pdf
Similar Documents
Tags
Transcript
    Guiselle María Garbanzo Vargas  87Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 2, [87-109], ISSN: 1409-42-58, julio-diciembre, 2011 URL: http://www.una.ac.cr/educare Artículo protegido por licencia Creative Commons [Número publicado el 09 de diciembre del 2011] Condiciones dignas de la labor docente del siglo XXI, un derecho inalienable, no una opciónDignified Teacher Working Conditions in the 21st Century, an Inalienable Right, not an Option Guiselle María Garbanzo Vargas 1 Escuela de Administración EducativaUniversidad de Costa RicaSan José, Costa Ricagmgarban@gmail.com Recibido 14 de abril de 2011 ã Aceptado 26 de agosto de 2011 ã Corregido 29 de agosto de 2011  Resumen.   Se desarrolla el tema de las condiciones dignas de la labor docente en el desafiante siglo XXI. El objetivo recae en realizar una contextualización de la sociedad emergente en el siglo XXI, en general; así como plantear una revisión, en América Latina, del contexto educativo y de las mismas condiciones laborales del profesional de la educación. Otro objetivo es revisar las condiciones laborales en que se encuentran los educadores en distintos sistemas educativos, incluyendo realidades de Europa y América Latina, entre otras. En las principales ideas que se abordan, se define el perfil del educador de siglo XXI en comparación con el educador de la sociedad tradicional y se desarrollan algunos indicadores de consenso en distintas realidades educativas, así como su integración en tres grandes dimensiones: cognitivas, operativas e institucionales. Sobresale, entre las principales conclusiones, la determinación de políticas públicas que respalden las condiciones laborales en las que se desempeñe el docente de manera digna, lo cual se considera fundamental para una educación inclusiva de calidad, en armonía con las exigencias de la desafiante sociedad emergente. Concluye la autora que este tema es inacabado y debe ser una constante en las agendas educativas de las distintas sociedades. Palabras claves.   Dignidad docente, condiciones laborales del docente, educación, profesional de la educación. 1  Licenciada en Ciencias de la Educación   con énfasis en Orientación de la Universidad de Costa Rica (UCR) y en   Administración con énfasis en Recursos Humanos de la Universidad Nacional (UNA). Tiene una Maestría en Administración Educativa de la Universidad de Costa Rica (UCR) y es Doctora en el Programa de Doctorado Latinoamericano en Educación de la Universidad de Costa Rica. Actualmente, se desempeña como directora, docente e investigadora en la Escuela de Administración Educativa de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR) y es coordinadora del Posgrado en Ciencias de la Educación con énfasis en Administración Educativa de la Universidad de Costa Rica (UCR) y Directora de la Revista Gestión de la Educación. Ha publicado varios artículos en el campo de la educación superior pública y de la administración de la educación  88 Guiselle María Garbanzo Vargas Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 2, [87-109], ISSN: 1409-42-58, julio-diciembre, 2011 URL: http://www.una.ac.cr/educare Artículo protegido por licencia Creative Commons  Abstract.   The author develops the topic of appropriate teacher working conditions in the challenging 21 st  Century. The objective is the contextualization of the emergent society in the 21 st  Century; propose a review of the Latin American educational context and the working conditions of education professionals. Another objective is to review the working conditions of teachers in different educations systems, including Europe and Latin America, among others. The profile of the 21st Century educator is defined in this paper, in comparison to teachers in the traditional society. In addition, this paper includes some indicators of consensus in different educational realities, and their integration in the cognitive, operational and institutional areas. The main conclusions include the necessity of policy-making to support dignified teacher working conditions, which is basic for an inclusive education of quality, in accordance with the demands of a challenging emerging society. The author concludes that this issue does not come to an end; it must always be in the educational agenda of society. Keywords.  Teacher’s dignity, teacher-working conditions, education, education professionals. Contextualización: En el siglo XXI, a la humanidad le corresponde vivir en una sociedad altamente compleja, marcada por la información y la comunicación, cuyas características han estremecido y transformado el ritmo y las formas de operar de la sociedad como un todo, donde las barreras no existen entre naciones y las redes de conexión son una realidad indispensable para el desarrollo competitivo, social y personal al que aspira. La base material de la sociedad se ha visto modificada, aceleradamente, por diferentes razones. Una de ellas es el marcado énfasis en las tecnologías de la información, el cual ha permeado todas las estructuras sociales. Los nuevos parámetros de competitividad han requerido de las organizacio-nes un rol más descentralizado, flexible e interconectado. El individualismo, a criterio de Castells (2007), también se incrementa y las sociedades han pasado a funcionar de forma interdependiente. El tiempo real no es un límite, la virtualidad emerge como un orden organizacional y social.Los nuevos desafíos de la sociedad generan nuevos problemas, formas de interacción y la búsqueda de nuevos enfoques epistemológicos. Constituyen una revolución en las formas de pensamiento, la cual deja atrás tradicionales construcciones cognitivas, para asumir un pensamiento transdisciplinario, en el marco complejo de la sociedad emergente. Traen implícito un repensar de la concepción del hombre articulado con un nuevo paradigma de construir y producir el conocimiento. Uno de los principales cambios que se experimentan es la modificación de los espacios donde se produce el conocimiento científico en el sistema del saber humano, lo que, a criterio de Aguerrondo (2007), conduce a la construcción de un saber nuevo, articulado con las soluciones teóricas innovadoras, como el enfoque de la complejidad.Las organizaciones, en el nuevo orden globalizado, se han enfrentado a diferentes transformaciones; actúan en escenarios variados, complejos y amplios; enfrentan una especie de metamorfosis organizacional, que las dota de oportunidades, amenazas, riesgos y contingencias, lo que propicia el renacimiento de nuevas tendencias y enfoques de la administración moderna (Chiavenato, 2002). La sociedad emergente se encuentra sumergida en la complejidad de sus interacciones y sus formas de competir. Este contexto también trae desafíos para la persona, indistintamente de su ubicación social: se requiere de individuos con una visión crítica e interdisciplinaria, lo que ha hecho repensar sus mismos sistemas educativos en busca de la competitividad que la sociedad espera de ellos, de manera que la cobertura educativa, la calidad y la inclusión de una educación para todos, sea una realidad.    Guiselle María Garbanzo Vargas  89Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 2, [87-109], ISSN: 1409-42-58, julio-diciembre, 2011 URL: http://www.una.ac.cr/educare Artículo protegido por licencia Creative Commons La educación en el nuevo contexto social América Latina, a pesar de las limitaciones de la región y siendo la más desigual del Orbe, presentó, en la década de los ochenta, un esfuerzo en cobertura educativa (VII Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educación. Declaración de Cochabamba, 2001). A su vez, en la década de los noventa, en busca de un nuevo desarrollo educativo, a la luz de las demandas del momento, experimentó un período de sostenibilidad y debió ofrecer respuestas a fenómenos como multiculturalidad, equidad social, reformas, políticas educativas y democratización política; todos ellos propios de un mundo exigente, según los desafíos sociales emergentes del nuevo orden social.El siglo XXI llegó sin que aún se hubieran concluido y resuelto importantes problemas educativos, como mejorar o lograr mejor calidad en los sistemas, el desarrollo de la educación de manera integral, la situación laboral del docente, el acceso educativo y una educación de calidad para todos (VII Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educación. Declaración de Cochabamba, 2001). A pesar de los esfuerzos realizados, el inicio del nuevo siglo evidencia una serie de tareas educativas –relacionadas con la eficiencia y calidad de los sistemas de enseñanza aprendizaje– sin concluir. Este tema fue ampliamente analizado por los Ministros de Educación de América Latina y el Caribe, en la VII Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educación, llevada a cabo en México, en el 2001. Se reconoció que el nuevo siglo inició con importantes tareas pendientes en la región, tales como el acceso a una educación de calidad para todos, así como el mejoramiento de las condiciones laborales del profesional en educación. El siglo XXI arriba con determinación clara de mejorar, en forma paralela con el mejoramiento de la labor docente, la calidad educativa y la eficiencia de los sistemas educativos; reconoce que la labor docente constituye un recurso estratégico en cualquier sistema educativo para lograr los fines y objetivos de la educación propuestos, el logro de una educación inclusiva y de igual calidad para todos, según sus particularidades, siguen siendo retos claramente determinados. En el actuar de la sociedad emergente, el acceso a la educación de calidad para todos es fundamental e impostergable para los ciudadanos. Este noble proceso educativo, en su operacionalización, está en manos de los profesionales en educación, quienes requieren para un óptimo desarrollo condiciones laborales adecuadas, con el fin de que el proceso de enseñanza se ofrezca de forma eficiente y eficaz; aspecto que aún no se considera como un logro acabado en distintitos sistemas educativos, principalmente, en América Latina.Es así como el nuevo siglo llega con un vertiginoso desarrollo de las ciencias y las nuevas tecnologías, escenarios con complejos y enormes desafíos y oportunidades para la región. El contexto se hace cada vez más plural y diverso, lo cual implica docentes con competencias para trabajar en un mundo multicultural, altamente complejo y transdisciplinario, que se desarrolla de forma constante. Estas condiciones diversas no son ni pueden verse en los albores del siglo XXI como amenazas; por el contrario, son recursos de aprendizaje estratégicos.Se experimentan, en este contexto, dificultades para concebir y tejer una visión holística de las reformas educativas y los cambios necesarios para que la educación opere integralmente, no de forma compartimentada en sus distintos espacios y ejes estratégicos. Es indispensable una visión de conjunto que abarque el mediano y largo plazo. Esta coyuntura lleva a los distintos actores sociales involucrados en el desarrollo humano y social a repensar la educación y queda claro que sin educación no hay desarrollo humano viable. La  90 Guiselle María Garbanzo Vargas Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 2, [87-109], ISSN: 1409-42-58, julio-diciembre, 2011 URL: http://www.una.ac.cr/educare Artículo protegido por licencia Creative Commons educación por sí misma no resuelve los problemas que afligen la sociedad, ni hace virar el rumbo social hacia el crecimiento; sin embargo, la educación es una disciplina estratégica para el desarrollo humano, razón por la cual es parte prioritaria –al menos en las agendas gubernamentales– en las políticas públicas. Es importante reconocer que hay muchos actores sociales que intervienen para hacer del proceso educativo un espacio con mejores rangos de calidad y equidad. La educación es un derecho fundamental de toda persona, por lo tanto, es obligación de los estados asegurar una educación adecuada para toda la población. Es un medio indispensable en la búsqueda de la paz, la justicia social y la libertad. Lleva implícito un rol esencial en el desarrollo continuo de la persona y de la sociedad como un todo, pues permite aspirar a un crecimiento humano cada día más armonioso, justo e inclusivo (Delors et al., 1996). La educación trae consigo el reto ético, fortalecedor de los distintos valores y actitudes en los que se respalda el actuar de la persona. Aporta, también, un sentido altruista, inspirador, incorruptible y humanista en el componente económico y en el plano social. En el individual, favorece el asumir el desafío referente al pleno desarrollo de la personalidad de quienes asumen el rol de educandos, de forma que se atienda, adecuadamente, el desarrollo de sus propias aptitudes, de acuerdo con su vocación y lo concerniente al sentido mismo de la vida. Incluye, además, el respeto a sí mismo, al tomar en cuenta el cultivo de la voluntad de bien común y la preparación para una vida en familia de manera digna. Asume relevancia, también, el reto ético a lo interno. Al respecto, es un deber del Ministerio proveer a los educadores los medios necesarios para llevar con éxito sus obligaciones en la consecución de la política educativa (Ministerio de Educación Pública, 1994).En la medida en que la educación es un derecho humano, es responsabilidad del Estado otorgar condiciones aceptables y dignas al profesional en educación. No puede concebirse la implementación de las reformas educativas sin contemplar, en ellas, la necesidad de velar por las condiciones laborales del docente. Las reformas educativas y las condiciones dignas laborales del educador representan un binomino conceptual y práctico indisoluble. En sociedades en las que las brechas de desigualdad, pobreza y acceso –como lo es América Latina– evidencian, de forma indirecta, una importante violación al derecho humano de acceder a la educación, y en las condiciones laborales del educador, el Estado debe asumir, responsablemente, la promoción de políticas educativas necesarias de forma articulada con las condiciones profesionales dignas del docente. Al respecto, hay que tener en cuenta que estas políticas por sí mismas no llevan a nada, no son un fin, son un medio que viene a representar una importante base social para orientar y respaldar el quehacer educativo en sus distintas áreas. Dentro de este quehacer educativo asume relevancia la educación como un proceso mediante el cual se potencia el desarrollo humano, el progreso espiritual, social, cultural y económico de las sociedades, lo cual lleva implícita la capacidad de inculcar el respeto por los derechos humanos en forma profunda. En este sentido, la UNESCO-OIT (1996) considera que la educación debería marcar, como objetivo, desde temprana edad, a la persona en la escuela, de la siguiente manera:(…) el pleno desarrollo de la personalidad humana y el progreso espiritual, moral, social, cultural y económico de la comunidad, así como inculcar un profundo respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales (…). (p. 24)En este marco conceptual, la educación aspira a la formación de personas conscientes de sus deberes, derechos, libertades, aunada al respeto de la dignidad humana y con sentido de amor a su
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks